(...) Disculpame, pero definitivamente no tenía ganas de herirte (¿o si?). Fué un atentado contra mis pensamientos, y quizás qué más. La envidia tiritante que sale por tus labios y aún... un intento por cambiar lo que tus ojos me quieren decir. Y no lo necesitas esconder, creo que ya me lo dijieron... Mmm, no me esperaba menos.
¿Y si jugamos a intentar ser felices?... definitivamente no me parece mal :)... Aunque, ya es hora de definitivamente despertar...
No, aún no... cierra los ojos pequeña, y comienza a soñar.
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