domingo, 13 de septiembre de 2009

(...) Cuando él creía que su mundo porfín había de cambiar, esas sensaciones que le da el corazón de tener -por fín- el control de sus actos y sus sentimientos, en donde la luna estaba llena cada noche y el viento no parecía traer nube alguna... sí, ese día en donde creía haber conocido al ser perfecto que, puede, que algunos busquen y busquen por todo el universo, pero nunca encontrarán comó él lo habría hecho. Una máscara hecha con sus propias manos de un ser que jamás le haría daño... una personalidad que en minutos creía haber descubierto, y que de momentos a otros se dejaba ver con todo su esplendor... pero que luego se escondía por verguenza al fracaso... más, por verguenza a ser vencida por aquel sentimiento que estaba naciendo en ese momento de desesperación por sentir... y de... vivir.
Concepto que de un instante a otro había vuelto a emprender vuelo en su vida... una mentira, claro está. Pero costaría darse cuenta, porque es bastante difícil detener lo que el destino quería que pasara... lo que ambos supuestamente intuían que vendría, pero no quisieron ver aquellos riesgos que hoy prevalecen en el corazón de ella... ¿y de él? .. Es que, simplemente hoy ella se pregunta en qué dirección van sus pasos. Con qué sensación siente él el viento en su rostro, con qué fines besa los labios de ella y qué recuerdos quedan de esos días que por muy cortos que fuesen, dejaron grandes huellas en la vida de esta niña/intento de mujer, que desde ese entonces ha cambiado -casi- rotundamente........... Es difícil.
Por supuesto, es algo difícil poder olvidar el maldito fracaso que sus actos coquetos y poco inteligentes provocaron. No quiso romper corazones, no quiso romper su corazón. Es que simplemente quería sentir tranquilidad... es que eran tan, tan protectores sus abrazos... Es que, simplemente quiere cinco segundos de su vida para decirle "perdóname por lo que sucedió". Es que simplemente, lo sé (digo, lo sabe)... son excusas de algo que suedió, que no volverá, que está enterrado en el olvido y que no pensará volver en mil quinientos años luz a esta tierra........ Ya se me olvidó, ¿de qué estabamos hablando?



Y por si acaso... yo estaba contando la historia de ella, no de mí. Ok?


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Una niña chica al mando... Cambio y fuera.

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